lunes, 17 de enero de 2011

A 17 años...


El mes de enero de 1994 fue significativo para mí. Muchas cosas sucedieron, unas mejores que otras. Sin embargo, la que vale la pena recordar por su trascendencia, es la de haber entrado a trabajar en Radio Educación al Departamento de Continuidad. Ese día del mes de enero se abrió para mí una posibilidad que no había contemplado. ¿Qué tenía que ver la licenciatura en filosofía que había estudiado, con lo que se hacía en una estación de radio? Aparentemente nada, pero en realidad, mucho. Parece curioso pero ahora, a 17 años de distancia, no recuerdo mis miedos ni mis inseguridades por entrar a un ambiente laboral totalmente desconocido para mí y tan diferente a la docencia que había practicado hasta entonces. No recuerdo a la joven de 23 años que aceptaba el reto como una forma de terapia y que quería aprender algo más, en un medio que si bien, no me era ajeno, sí era novedoso. Lo que recuerdo es la gente tan linda que me ayudó a aprender el funcionamiento de la cabina y de la continuidad. Desde entonces, aunque me he separado de la emisora en algún momento, por motivos personales o laborales, la he llevado en mí, junto con todo lo que he crecido en y gracias a ella.

Y si bien, no todo ha sido miel sobre hojuelas (¿qué lo es?), he vivido buenos y malos momentos, intentos fallidos y exitosos también, ratos desagradables y otros entrañables. Pero lo más importante es que Radio Educación ha sido fundamental en mi construcción como persona y como profesional. Ahora, cuando alguien me pregunta ¿a qué te dedicas?, le respondo con todo el gusto y el orgullo de que soy capaz, que SOY locutora. Soy muchas otras cosas pero me gusta saber que esta actividad, además de llenarme de satisfacciones, es la que, en mayor medida, me da de comer. Sin duda, soy afortunada. Y esto pudo ser posible aquí, gracias a la capacitación diaria que da el trabajo, gracias al gran aprendizaje no solamente técnico sino profesional y ético, en una palabra, humano.

Algo que sé con certeza y que me ha hecho abrazar esta estación de una manera especial, es que he conocido amigos entrañables que me han demostrado su afecto y que me siguen considerando su amiga, haciéndome sentir afortunada por ello. He iniciado amistades invaluables que van más allá del trabajo y que tienen mi aprecio, respeto y admiración por siempre. He aprendido a conocer a las personas antes de juzgarlas, a respetar sus formas de ser, independientemente de si me agradan o no, a valorar sus cualidades y aprender de ellas, a trabajar con ellas, cada una en su estilo y con su carácter.

Y también sé que habrá más cosas, que tal vez no esté en la emisora para siempre, pero eso ya es intrascendente. La vida nos lleva por caminos misteriosos y nunca sabemos qué haremos en los próximos años ni en dónde. Lo que afirmo ahora con certeza, es que me gusta mucho mi trabajo, que en ninguna otra emisora hubiera podido crecer tanto en lo profesional y en lo personal, que disfruto mucho lo que hago y que puedo aplicar todo lo que he estudiado a lo largo de mi vida a ese quehacer cotidiano de la radio que tanto me apasiona. También sé que adonde vaya, ya sea que me dedique a la locución o no, el haber pasado por aquí me habrá hecho una mejor profesional.

Esta huella no es superficial, es una huella que me conforma y que ya nunca podré borrar. Para bien o para mal, pase lo que pase, como dicen por ahí, ¡lo baliado, ya nadie me lo quita!