¿Cómo empezar? Hacía mucho que no escribía crítica de cine y, la verdad, ya lo extrañaba. Claro que no escribía para alguna publicación especializada, sino para mi misma. Pero da igual, la escritura es algo que hay que ejercitar y la crítica, también.
Al fin, después de muchas semanas de no pisar un cine (Dios, ¿qué me está pasando?), fui a ver Biutiful, película de la que había escuchado comentarios tanto favorables como en contra. Y lo que pasa, es que esta cinta provoca sentimientos encontrados. Tiene momentos muy bellos, en los que la imagen se transforma en una perfecta metáfora de lo que la historia narra, apelando a una estética basada en relaciones y escenarios opresivos, que hacen juego con una Barcelona pocas veces vista. La narrativa, que termina justo en donde comienza, cumple con su objetivo y nos deja la sensación de que el círculo se ha cerrado.
El trabajo de Javier Bardem me parece impecable, con una caracterización física que brinda credibilidad a su personaje, Uxbal, quien posee un semblante que pareciera estar siempre a punto de estallar en cólera por lo deprimente de su vida, su trabajo y su futuro. Me llama la atención cómo este actor, con un rostro tan reconocible y tan duro de facciones, es capaz de realizar personajes tan variados como los que hemos visto a lo largo de su filmografía.
Sin embargo, la historia y la trama tienen sus bemoles. Para empezar, ¿por qué hacer una película de 147 minutos? Hay momentos en la cinta que son muy tediosos y existen dos líneas argumentales que, a mi parecer, salen sobrando. La primera, la de los chinos y su relación homosexual. Considero que bastaba con plantear los personajes como las personas encargadas de explotar a los inmigrantes, pero profundizar en su relación de pareja, me parece francamente irrelevante, no por tratarse de una relación entre dos hombres, sino porque no aporta absolutamente nada a la historia.
Otra línea a la que no le encontré mucho sentido es aquella que nos plantea a un Uxbal que habla con los muertos, que cobra dinero por ello y que va a pedirle ayuda a una mujer, que es, en un principio, la única que sabe que se está muriendo y le brinda el consuelo necesario para dejar sus asuntos en orden. Pienso que no era necesario dotar al personaje de poderes sobrenaturales ni hacerlo ver personas pegadas al techo, al más puro estilo de “I see dead people”. La impresión de un hombre en esa situación, al saber que va a morir, pudo haber sido suficiente detonador para querer arreglar los asuntos pendientes, y más si su trabajo se centraba en la explotación (o “ayuda”, como él lo llamaba) de inmigrantes ilegales. Era el pretexto ideal para adquirir una perspectiva distinta de la vida.
A su favor, hay que decir que los ambientes, tanto visuales como sonoros, nos hacen sentir esa opresión de una ciudad oscura, la opresión de los personajes que viven y conviven en espacios muy reducidos, ya se trate de un ciudadano español dedicado a la explotación de inmigrantes, de un policía corrupto que desconfía de todos y de todo, o de africanos y asiáticos que llegan a España a intentar construir una vida distinta en un país que los recibe con hostilidad y abusos… La historia cotidiana de muchas ciudades del mundo. En este sentido, el diseño de arte es notable, así como la fotografía, que retrata en imágenes una realidad exterior e interior, un estado de ánimo y una condición humana.
Hacia el final, la película se encarga de dejarnos en claro una moraleja: aquel a quien le das de comer, no siempre te morderá la mano. Sin embargo, existe latente la otra opción, aquella que dicta que nadie es de fiar, ni siquiera aquel a quien le das de comer. De alguna forma, Biutiful nos deja ver que el problema de la migración ilegal masiva que se ha dado en los últimos años en Europa y en muchos países de otros continentes, es más complejo de lo que creemos y se puede abordar desde tantas perspectivas como personas involucradas y afectadas por el fenómeno existen.
Otra de las fallas de Biutiful es el sonido; no el diseño de audio, sino la calidad del sonido, sobre todo en exteriores, la cual se hace más notoria debido al volumen con el que suelen proyectarse las películas en las salas de exhibición; la cinta se escucha saturada y en muchas ocasiones no se entiende lo que dicen los personajes, sobre todo al principio.
Para finalizar, en general, la película me pareció pretenciosa. Sin embargo, considero que se trata de una historia conmovedora en muchos sentidos, que remarca la problemática de millones de personas en el mundo y que nos deja echar un vistazo a la realidad a través de un hombre que busca congraciarse con su vida al saberse condenado a muerte, pero que se encuentra con una serie de obstáculos que le hacen esa tarea más difícil… o quizá más fácil.
Además, considerando lo que el mismo Alejandro González Iñárritu ha dicho sobre su película, ésta me parece aún más pretenciosa. Los desatinados comentarios acerca de por qué filmó la cinta en Barcelona, lo han hecho parecer aún más arrogante, al intentar, de manera bastante fallida, comparar este trabajo en España con lo que Luis Buñuel hizo en México en su momento. Ya sé que el contexto de la obra y lo que se genera alrededor de ella es irrelevante para el espectador que paga su boleto y ve la película sin este tipo de prejuicios, pero ya hablando de la crítica, la cosa cambia y el contexto se vuelve muy importante. Me da gusto que un mexicano sea reconocido a nivel mundial y que sus películas sean apoyadas por compañías e instituciones extranjeras, pero la verdad, prefiero la discreción de Guillermo del Toro.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
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2 comentarios:
Desde que vi el trailer me pareció que se trataba de esas películas que hay que ver pero no se antojan. Después de leer tu crítica, definitívamente voy a verla. Me encanta como escribes, deberías hacerlo más seguido. Besos. Coke
Pretencioso es una excelente definición para el director de Biutiful, así ha desarrollado su "carrera" o debía decir su "capricho" de ser un cineasta. En sus inicios como locutor-productor de WFM, tuvo la fortuna de ser apoyado por una maquinaría político-mediática. Llegó a dominar la "gramática visual" (como lo dijo en una autoentrevista, para "Al fin de Semana" con Jorge Berry, XEWTV a principios de los 90)de los mensajes promocionales (Promos) de todos los canales de Televisa, apoyado en equipos de creativos brillantes, además de TODOS los recursos de la empresa. Para muestra un botón: en el Mundial de Futbol 1994, realizó una campaña viajando por todas las sedes con un crew de 80 personas, el resultado un niño pateando el balón por todas la ciudades, dichos promocionales se filmaron en 35 mm mucho antes de las tecnologías HD, etc. Imaginense los costos. Así es fueron "pretenciosos".
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